Slackware 16 Alpha 1: una distribución con mucha histori
Hoy toca volver a una de las distribuciones más veteranas del panorama Linux. Hablo de Slackware, un proyecto que lleva acompañándonos desde 1993.
De hecho, estamos ante la distribución Linux más antigua que continúa activa. Además, mantiene una filosofía muy cercana a los principios tradicionales de UNIX.
Junto a Debian y Red Hat, Slackware forma parte de la historia fundamental de GNU/Linux. Por eso, merece la pena comprobar cómo ha evolucionado después de tantos años.
En esta ocasión, vamos a trabajar con Slackware 16 Alpha 1. Una versión que llega con novedades interesantes y un escritorio KDE Plasma bastante moderno.
Una distribución que mantiene su filosofía UNIX
Lo primero que llama la atención de Slackware es su manera de gestionar el sistema. A diferencia de otras distribuciones, mantiene System V Init en lugar de systemd.
Además, sigue utilizando niveles de ejecución tradicionales para controlar el arranque de los servicios. Esto conserva una filosofía bastante diferente a la mayoría de distribuciones actuales.
Sin embargo, también encontramos componentes modernos. Por ejemplo, incorpora PipeWire y Dracut, dos herramientas importantes dentro del ecosistema Linux actual.
Por otro lado, mantiene X11 y Wayland como alternativas para el entorno gráfico. También existe cierta especulación sobre una posible sustitución de X11 por XLibre.
Preparando la instalación de Slackware 16
Para realizar las pruebas he preparado una máquina virtual con VMware. Le he asignado ocho núcleos, ocho gigabytes de RAM y cien gigabytes de almacenamiento.
Además, he activado la aceleración 3D y configurado el arranque mediante UEFI. De esta manera, podemos reproducir una instalación bastante completa.
Un detalle curioso aparece desde el principio. Aunque el instalador utiliza GRUB, durante la instalación tradicional también ofrece LILO como gestor de arranque.
En mi caso, prefiero instalar GRUB posteriormente. Así puedo controlar mejor su configuración y gestionar los diferentes kernels disponibles.
Particionado del disco e instalación del sistema
El primer paso consiste en preparar el disco mediante cfdisk. Esta herramienta ofrece una interfaz bastante más intuitiva que fdisk.
He creado una tabla de particiones GPT y cuatro particiones diferenciadas. La primera corresponde a EFI y dispone de un gigabyte.
Después, he reservado ocho gigabytes para la partición swap. Para el sistema raíz he utilizado Btrfs con cuarenta gigabytes.
Finalmente, el espacio restante queda destinado a /home mediante XFS. De esta forma, mantenemos separados el sistema y los datos personales.
A continuación, ejecutamos el instalador mediante el comando setup. Desde su menú podemos seleccionar el teclado, configurar las particiones y elegir los paquetes.
Seleccionando los paquetes de Slackware
Aquí encontramos una de las particularidades de Slackware. Su instalador permite seleccionar individualmente los grupos de paquetes que queremos instalar.
Sin embargo, las listas son bastante extensas. Por eso, resulta algo pesado desmarcar manualmente todo aquello que no necesitamos.
En mi caso, he seleccionado el sistema base, las herramientas de desarrollo, las librerías y los componentes necesarios para KDE Plasma.
Además, he evitado instalar documentación, fuentes del kernel y aplicaciones innecesarias. Aun así, el escritorio Plasma Heavy incorpora bastantes programas adicionales.
Una vez terminada la selección, comienza la copia de los paquetes. Este proceso puede demorarse unos minutos dependiendo del equipo.
Configurando GRUB y el primer arranque
Cuando termina la instalación, todavía quedan algunos pasos importantes. Primero configuro la red, el nombre del equipo y la zona horaria.
También selecciono KDE Plasma como escritorio predeterminado y establezco una contraseña para root. Sin embargo, todavía no podemos reiniciar directamente.
Antes debemos entrar mediante chroot en el sistema instalado. Desde allí instalamos GRUB y generamos su configuración.
Además, modificamos initdefault en /etc/inittab para utilizar el nivel de ejecución gráfico. También creo un usuario normal para trabajar sin utilizar root.
Finalmente, salimos del entorno chroot y reiniciamos. Ahora sí podemos comprobar que Slackware arranca correctamente.
KDE Plasma 6.7.5 y un kernel bastante reciente
Una vez dentro del escritorio, encontramos una sorpresa bastante interesante. Slackware 16 Alpha 1 incorpora KDE Plasma 6.7.5.
Además, durante las pruebas encontramos Qt 6.11.2 y un kernel 7.2.14 después de actualizar el sistema.
Se trata de versiones bastante recientes para una distribución que mantiene una filosofía tradicional. De hecho, Plasma 6.7.5 supera la versión disponible en Debian Testing durante la grabación.
Sin embargo, todavía encontramos algunos detalles pendientes. Por ejemplo, VMware necesita Open VM Tools para conseguir una integración gráfica adecuada.
Mi menú de herramientas para Slackware
Aquí llega una de las partes más interesantes de este experimento. He desarrollado un conjunto de scripts específicos para facilitar la configuración de Slackware.
El proyecto está disponible en mi GitHub de Soplos Linux. Aunque aparece mi marca en el menú, está diseñado específicamente para Slackware.
Además, incluye diferentes herramientas para automatizar tareas habituales. Así podemos reducir considerablemente el tiempo necesario para preparar una instalación.
Entre sus funciones encontramos la configuración del idioma, teclado, resolución y carpetas personales. También permite gestionar paquetes, usuarios, GRUB y otros componentes.
Por otro lado, incorpora opciones para descargar las últimas versiones de los scripts. De esta manera, puedo mantener las herramientas actualizadas desde el propio menú.
Configuración inicial y personalización del escritorio
Lo primero que hago es configurar el idioma español. También ajusto la distribución del teclado para consola, X11 y Wayland.
Después, renombro las carpetas personales. Aunque durante la instalación seleccionemos español, algunas carpetas continúan apareciendo en inglés.
Además, el menú permite modificar la resolución del gestor de inicio de sesión. Esto resulta especialmente útil cuando trabajamos dentro de máquinas virtuales.
También podemos recuperar los atajos de teclado predeterminados. Son pequeños detalles que facilitan bastante la configuración inicial.
Gestión de paquetes y actualización del sistema
Slackware utiliza herramientas propias para gestionar sus paquetes. Por eso, he incorporado diferentes opciones para facilitar su administración.
Primero selecciono un mirror de Alemania para descargar los paquetes de Slackware Current. Después actualizo la lista de repositorios y compruebo las actualizaciones disponibles.
El proceso requiere varios pasos. Primero descargamos las actualizaciones y posteriormente instalamos los paquetes correspondientes.
Además, debemos prestar atención a los archivos de configuración que aparecen durante las actualizaciones. Algunos pueden sobrescribirse y modificar ajustes que habíamos personalizado.
Por ejemplo, una actualización puede modificar initdefault. Por eso, debemos volver a comprobar el arranque gráfico después de actualizar.
También he creado un hook para actualizar GRUB automáticamente cuando se instala un kernel nuevo. Así evitamos tener que regenerar su configuración manualmente.
Eliminando el bloatware de KDE Plasma
Una de las cosas que menos me convencen de la instalación inicial es la cantidad de aplicaciones incluidas.
Aunque podemos seleccionar los paquetes durante la instalación, resulta bastante tedioso desmarcar tantas opciones individualmente.
Por eso, mi menú incorpora una herramienta específica para limpiar KDE Plasma. Permite revisar los paquetes y eliminar componentes innecesarios.
En mi caso, he preferido realizar una limpieza bastante agresiva. Después puedo instalar individualmente las aplicaciones que realmente necesito.
De esta manera, conseguimos un escritorio mucho más limpio. Además, evitamos mantener instalados programas que probablemente nunca utilizaremos.
Flatpak y Discover en Slackware 16
Otro apartado interesante es la posibilidad de utilizar Flatpak. Para ello, he integrado su instalación junto con la configuración de Flathub.
Sin embargo, todavía necesitábamos una interfaz gráfica para gestionar las aplicaciones. Aquí es donde entra en juego Discover.
El problema es que Slackware no proporciona todas las dependencias necesarias para compilar Discover. Por eso, he tenido que preparar diferentes parches y dependencias adicionales.
Además, he adaptado componentes relacionados con las estadísticas y aplicaciones en tendencia. Algunas dependencias utilizadas por Discover no están disponibles en los repositorios tradicionales de Slackware.
Finalmente, consigo compilar e instalar Discover correctamente. También compruebo que podemos instalar aplicaciones como VLC mediante Flatpak.
Aunque la descarga resulta algo más lenta, tenemos una alternativa gráfica bastante cómoda. Así podemos acceder a aplicaciones populares sin compilar manualmente cada programa.
SBOPKG para instalar aplicaciones adicionales
No todas las aplicaciones están disponibles en los repositorios oficiales de Slackware. Por eso, también he incorporado SBOPKG a mi configuración.
Esta herramienta facilita el acceso a SlackBuilds y permite descargar, compilar y empaquetar programas.
Además, evita tener que buscar manualmente cada dependencia. Aunque el proceso puede resultar más lento, simplifica bastante la instalación de software adicional.
Durante las pruebas he utilizado SBOPKG para instalar Plymouth y Open VM Tools. También he comprobado la disponibilidad de otras herramientas como Fastfetch, htop y VTOP.
Personalizando GRUB, Plymouth y KDE Plasma
Por supuesto, tampoco podía dejar de lado el apartado visual. He instalado un tema específico de Slackware para GRUB.
Además, he preparado un Plymouth personalizado para mejorar la experiencia durante el arranque. También he añadido diferentes elementos visuales relacionados con Slackware.
En KDE Plasma he seleccionado Breeze oscuro y he instalado los iconos de Slackware. También he configurado la pantalla de bienvenida y el gestor de inicio de sesión.
Por otro lado, he recuperado algunos wallpapers de anteriores pruebas. Aunque hoy utilizaría diseños diferentes, siguen sirviendo para completar la personalización.
Finalmente, ajusto Dolphin, el panel y los accesos directos. Así conseguimos un escritorio bastante más agradable para trabajar.
Consumo de memoria y rendimiento
Una vez terminada la configuración, toca comprobar los recursos utilizados. Para ello, he reiniciado el sistema y realizado las mediciones desde un entorno limpio.
Fastfetch muestra inicialmente un consumo aproximado de 1,09 GB de memoria. Sin embargo, HTOP ofrece una lectura más precisa durante esta prueba.
En este caso, el consumo ronda los 914 MB de RAM. Es una cifra bastante interesante teniendo en cuenta que estamos utilizando KDE Plasma 6.
Además, tenemos un sistema con numerosas posibilidades de personalización. Podemos instalar aplicaciones mediante Flatpak o recurrir a SBOPKG cuando necesitamos otros programas.
Conclusiones: Slackware sigue teniendo mucho que ofrecer
Después de completar todo el proceso, queda claro que Slackware continúa siendo una distribución muy interesante.
Su filosofía tradicional puede resultar menos cómoda para determinados usuarios. Sin embargo, también ofrece un control del sistema que merece la pena experimentar.
Además, Slackware 16 Alpha 1 demuestra que tradición y modernidad pueden convivir perfectamente. Tenemos System V Init, herramientas clásicas y un KDE Plasma muy reciente.
Por otro lado, el menú que he desarrollado permite simplificar muchas tareas. Lo que anteriormente requería bastante trabajo manual ahora puede resolverse mediante diferentes opciones automatizadas.
Si queréis probarlo, encontraréis los scripts y las instrucciones en mi repositorio de GitHub de Soplos Linux.
Y ahora me gustaría conocer vuestra opinión. ¿Qué os parece la evolución de Slackware? ¿Seguís utilizando esta distribución o preferís alternativas más modernas?
¡Os leo en los comentarios!
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