¿Qué es VasakOS y qué ofrece esta distribución?
VasakOS es una distribución basada en Arch Linux que apuesta por una experiencia de escritorio propia. Además, destaca por un desarrollo personalizado que busca ofrecer una interfaz moderna, visualmente atractiva y diferente.
Uno de sus aspectos más interesantes es su escritorio desarrollado por Pato utilizando Rust. Por tanto, no estamos ante una simple personalización de un entorno tradicional. Estamos ante un proyecto que busca construir su propia identidad dentro del ecosistema Linux.
Un escritorio Linux con personalidad propia
Lo primero que llama la atención de VasakOS es su apariencia. Además, su escritorio presenta un diseño minimalista, con un panel superior organizado mediante elementos en forma de píldora.
La interfaz incorpora accesos rápidos, controles de sonido, conectividad, notificaciones y otros elementos visuales. Asimismo, integra un selector de escritorios y diferentes widgets para consultar información.
Por otro lado, el proyecto incluye aplicaciones propias, como una terminal, un menú de inicio y un centro de configuración. De esta manera, VasakOS intenta ofrecer una experiencia coherente en todo el sistema.
VMware: primeros problemas durante el arranque
Para comenzar las pruebas, he utilizado un equipo MSI antiguo con un Intel Core i7 de cuarta generación. Además, este ordenador dispone de ocho hilos de procesamiento y una NVIDIA GeForce GTX 960M con 2 GB de memoria gráfica.
La primera máquina virtual utiliza cuatro núcleos, 8 GB de RAM y un disco virtual de 100 GB. También he activado inicialmente la aceleración 3D para comprobar el comportamiento del escritorio.
Sin embargo, el arranque muestra varios errores relacionados con servicios y condiciones de carrera. Aunque estos mensajes merecen atención, no demuestran por sí solos que exista un fallo propio de VasakOS.
Al principio, la máquina virtual termina bloqueándose durante el inicio. Después, he repetido la prueba sin aceleración 3D, pero tampoco he conseguido completar el arranque correctamente.
Por tanto, VMware no ha ofrecido un resultado satisfactorio en esta primera prueba. Aun así, conviene recordar que los problemas de virtualización pueden depender del hardware, los controladores y la configuración utilizada.
Virt-Manager: el escritorio consigue arrancar
Después de los problemas con VMware, he decidido probar VasakOS mediante Virt-Manager. Para ello, he mantenido una configuración similar, con cuatro núcleos, 8 GB de RAM y un disco virtual de 100 GB.
En esta ocasión, he utilizado una máquina virtual KVM con firmware UEFI y he ajustado diferentes parámetros gráficos. Además, he habilitado OpenGL y la aceleración 3D mediante el dispositivo gráfico virtual.
Sin embargo, el escritorio ha presentado problemas con el control del ratón. Tras varias pruebas, he cambiado el dispositivo gráfico Virtio por VGA para comprobar si mejoraba la compatibilidad.
Finalmente, el ratón ha vuelto a funcionar correctamente, aunque he tenido que renunciar a la aceleración 3D. Por tanto, he conseguido iniciar el sistema, pero con limitaciones gráficas que impiden valorar su rendimiento completo.
Proxmox: una tercera prueba con resultados diferentes
A continuación, he trasladado las pruebas a mi servidor Proxmox, equipado con un Intel N150. Aunque tampoco es una plataforma especialmente potente, permite comprobar el comportamiento de VasakOS en otro entorno de virtualización.
He creado una máquina virtual con ocho hilos de CPU, 8 GB de RAM y un disco de 100 GB. Además, he configurado una tarjeta gráfica Virtio y asignado 512 MB de memoria de vídeo.
Durante el arranque, ha aparecido un problema relacionado con Secure Boot. Por ello, he entrado en la configuración del firmware virtual y he desactivado esta función para continuar.
Después de ajustar la resolución de pantalla, VasakOS ha conseguido iniciar su entorno gráfico. Sin embargo, también han aparecido mensajes similares a los observados anteriormente, incluidos avisos relacionados con condiciones de carrera.
Aunque el sistema ha terminado arrancando, la experiencia ha sido lenta en determinados momentos. Por tanto, estos resultados deben interpretarse teniendo en cuenta las limitaciones del hardware y la virtualización.
El instalador de VasakOS: opciones interesantes
Una vez iniciado el escritorio, he probado el instalador para conocer sus posibilidades. Además, su interfaz presenta un diseño propio que se aleja de la apariencia habitual de otros instaladores populares.
El asistente permite seleccionar el idioma, la zona horaria y la distribución del teclado. También ofrece diferentes sistemas de archivos, como Btrfs, ext4 y XFS.
Asimismo, permite configurar ZRAM, cifrar el disco y crear una cuenta de administrador independiente. Esta última opción me parece especialmente interesante, porque facilita separar las credenciales de administración de las utilizadas habitualmente.
Por otro lado, el instalador ofrece opciones adicionales para seleccionar navegadores, controladores gráficos, componentes inalámbricos y herramientas complementarias. De esta manera, los usuarios pueden adaptar la instalación a sus necesidades.
Sin embargo, he echado en falta una opción para realizar el particionado manual del disco. Aunque las alternativas automáticas pueden resultar cómodas, los usuarios que prefieren controlar sus propias particiones agradecerían disponer de esa posibilidad.
También he observado un detalle con la distribución española del teclado durante la instalación. En determinadas pantallas, algunas teclas no producían los caracteres esperados, aunque después el teclado funcionaba correctamente en el escritorio.
Un diseño visual atractivo con margen de mejora
Después de completar la instalación, he podido examinar con más tranquilidad el escritorio de VasakOS. Además, su diseño me ha parecido uno de los puntos más destacados de toda la experiencia.
El panel superior reúne numerosos controles en una presentación compacta. Asimismo, los widgets de conectividad, volumen y notificaciones mantienen una estética moderna que recuerda a algunas interfaces conocidas.
Sin embargo, algunos elementos todavía necesitan ajustes. Por ejemplo, ciertos widgets no se cierran al pulsar fuera de ellos, lo que puede dificultar la interacción cotidiana.
También he encontrado detalles mejorables en el gestor de archivos. Entre ellos, destaca la disposición inicial de las columnas y la falta de algunas opciones de visualización que facilitarían su personalización.
Por otro lado, algunos atajos de teclado pueden resultar poco intuitivos para quienes utilizan Linux habitualmente. No obstante, existe una sección de configuración que permite modificar diferentes combinaciones.
En cualquier caso, estas observaciones deben entenderse dentro del desarrollo de un proyecto que todavía tiene margen para evolucionar. Además, no todos los aspectos dependen de decisiones técnicas: las preferencias de interfaz también son una cuestión personal.
Consumo de recursos y rendimiento
Durante las pruebas, he utilizado herramientas como Fastfetch y htop para observar el consumo de recursos. Además, he comprobado que el sistema instalado utilizaba un kernel de la rama 7.2 y mostraba una selección relativamente reducida de paquetes.
En la máquina virtual, el consumo de memoria rondaba inicialmente los 2,29 GB. Sin embargo, parte de ese consumo correspondía a procesos relacionados con la interfaz y sus componentes.
Entre ellos, he observado un proceso WebKit que utilizaba alrededor de 500 MB de memoria. Por tanto, sería interesante estudiar con más detalle cómo se distribuye el consumo entre los diferentes componentes del escritorio.
También he detectado actividad de CPU incluso durante periodos de poca interacción. No obstante, estas mediciones se han realizado en una máquina virtual y durante la grabación del vídeo, por lo que no representan una prueba de rendimiento definitiva.
Además, la configuración gráfica y las limitaciones del equipo influyen directamente en la experiencia. Para obtener conclusiones más fiables, sería necesario repetir las mediciones en hardware compatible y sin la sobrecarga de la virtualización.
VasakOS demuestra el valor de la diversidad en Linux
En definitiva, VasakOS me ha parecido un proyecto muy interesante por su apuesta por un escritorio propio desarrollado en Rust. Además, demuestra que todavía hay espacio para nuevas ideas dentro del panorama de las distribuciones Linux.
Las pruebas también han servido para identificar aspectos que podrían mejorar, como la compatibilidad gráfica en determinadas máquinas virtuales, algunos detalles del instalador y ciertos comportamientos de la interfaz.
Sin embargo, los problemas encontrados no deben confundirse automáticamente con defectos de la distribución. Para valorar correctamente el proyecto, es importante distinguir entre las limitaciones del entorno de pruebas y los fallos reproducibles del sistema.
Por último, considero especialmente positivo que sigan apareciendo desarrolladores dispuestos a experimentar con nuevas interfaces y herramientas. Al fin y al cabo, la diversidad es una de las grandes fortalezas del software libre.
Seguiré atento a la evolución de VasakOS y a las mejoras que puedan llegar en futuras versiones. Además, dedicaré una próxima revisión a explorar con más detalle las posibilidades de personalización de este escritorio.
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