La llegada de una nueva distro
Actualmente, el mundo del software libre recibe con los brazos abiertos a Rising OS, una distribución de Linux muy interesante. En primer lugar, debo destacar que está basada en Debian Trixie y ha sido creada por el conocido youtuber La Garza Resistente. Por lo tanto, vale la pena echarle un vistazo detallado. Sin duda, este sistema promete dar mucho de qué hablar en la comunidad hispanohablante.
Preparando la máquina virtual
Para empezar con el proceso, decidí montar la ISO directamente en Proxmox debido al calor que hacía en el estudio. Además, configuré una máquina con cuatro núcleos de CPU y ocho gigabytes de memoria RAM. A continuación, asigné un disco duro de cien gigabytes para trabajar con total comodidad. En consecuencia, la base técnica quedó lista de forma rápida y eficiente.
Superando los primeros escollos
Durante el arranque en modo en vivo, surgieron algunos pequeños problemas con la firma GPG de los repositorios. Por consiguiente, tuve que deshabilitar temporalmente las fuentes de Rising OS mediante la terminal. De este modo, evité errores molestos durante las actualizaciones. A pesar de estos contratiempos iniciales, el instalador Calamares funcionó a la perfección.
El proceso de particionado avanzado
Para lograr un rendimiento óptimo, opté por realizar un particionado manual muy específico. Por un lado, creé las particiones habituales para UEFI y el área de intercambio SWAP. Por otro lado, utilicé BTRFS para la raíz y configuré XFS para el directorio home. En definitiva, esta estructura garantiza una estabilidad excelente en el sistema.
Instalación rápida y eficiente
Una vez definidos todos los parámetros anteriores, lancé la instalación completa del sistema operativo. Sorprendentemente, el proceso apenas tardó unos cuatro minutos en completarse dentro de la máquina virtual. Después de este breve tiempo, reinicié el sistema para cargar el nuevo gestor de arranque. Así pues, ya podía acceder al escritorio por primera vez.
Optimizando el gestor de arranque
Ya dentro del sistema instalado, realicé varios ajustes técnicos orientados específicamente a entornos de virtualización. En primer lugar, modifiqué la configuración de GRUB para forzar una resolución adecuada. Igualmente, añadí algunas líneas en el archivo de permisos para mejorar la retroalimentación del teclado numérico. Gracias a esto, la experiencia de uso mejoró notablemente.
Personalizando el escritorio XFCE
Como soy bastante exigente con el diseño visual, transformé por completo el aspecto predeterminado de XFCE. Primeramente, añadí un dock personalizado y configuré un fondo de pantalla minimalista muy atractivo. Asimismo, reorganicé los elementos del panel principal y habilité un portapapeles funcional. De esta manera, conseguí un flujo de trabajo cómodo y adaptado a mis gustos.
Limpieza de software innecesario
Para dejar el sistema totalmente limpio, decidí desinstalar aquellas aplicaciones que no suelo utilizar en mi día a día. Concretamente, eliminé LibreOffice mediante la terminal para liberar espacio en el disco. En su lugar, instalé herramientas esenciales como VLC, FileZilla y gestores auxiliares. En consecuencia, el rendimiento general se mantuvo ligero y fluido.
Conclusiones sobre Rising OS
En resumen, Rising OS demuestra tener un potencial enorme a pesar de encontrarse en sus primeras fases de desarrollo. Por un lado, hereda toda la robustez clásica de Debian Trixie. Por otro lado, ofrece una capa visual muy atractiva y personalizable. Por lo tanto, recomiendo encarecidamente probar este gran proyecto creado por la comunidad.
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